Parece que en el mundo de la bici exista cierta determinación por conseguir ir lo más ligeros de peso que podamos, tanto a nivel de la bici en sí, como de los accesorios que llevemos, o nuestro propio peso corporal. Pero, ¿cuánto influye realmente todo en conjunto a la hora de pedalear? 

Menor peso, ¿mejor salida?

Si es cierto que nada tiene que ver una subida con un descenso, las proporciones de peso dependerán del tipo de ciclista que seamos en relación a la bici que llevemos y cómo sea nuestro propio cuerpo. Hace ya un tiempo que venimos observando la fijación generalizada de conseguir la bicicleta más ligera que podamos conseguir; y muchas veces, dependiendo de los factores que acabamos de nombrar, puede incluso ser contraproducente. Está claro que por norma general, la liviandad de esta va a ir a nuestro favor para conseguir una velocidad y una potencia mayor, pero no siempre puede ser el caso.

Aligerar donde podamos

Por otro lado, muchas veces nos encontramos con que el precio de la ligereza sale algo bastante más caro y muchas personas no se lo pueden permitir. Pero también podemos conseguir esa sensación de rendimiento con otros elementos que estén a nuestro alcance. ¡Hay para todos! Podríamos, por ejemplo, elegir el peso de la bici según nuestro propio peso corporal, ya que eso nos ayudaría a conseguir una armonía que nos permita desplazarnos a pleno rendimiento. Es decir, hacer una inversión en que todos los componentes sean ligeros, no nos asegurará que vayamos como un rayo o a llegar el primero o la primera. Aunque entendemos esa necesidad de sentir que vamos ligeros, que nada nos pesa, y que por ello nuestro objetivo sea rodar con los elementos más livianos posibles. 

Muchas veces hemos oído intentos de aligerar peso en la bici prescindiendo de la herramienta o bidones para hidratarse. ¡Por favor, no pasemos ese umbral! De nada nos sirve aligerar el peso en cada una de nuestras salidas si después no calculamos bien nuestras rutas, o nuestra postura no es la correcta, o si tenemos una mala posición respecto al viento. 

El peso corporal óptimo

Quizás sería mejor, previamente, tener también en cuenta el peso corporal (sin obsesionarnos) para poder pedalear teniendo en cuenta todo en conjunto. Si es cierto que existen muchos tipos de cuerpos, también existen muchas maneras de afrontar la salida; como puede ser el nivel de motivación, de voluntad o la actitud, que pueden también ser una lacra para nuestro ruta determinados días. 

Digamos que el peso corporal ideal para un ciclista podría ser aquel que nos permita movernos a un buen ritmo. Pero de nada sirve tener un peso muy bajo si nuestra resistencia muscular es muy baja, por ejemplo. También, a medida que sube el peso, tanto de nuestro cuerpo, como de nuestra bicicleta, no podemos escapar de la cuestión pura de la gravedad: cuanto mayor peso, más fuerza hacia la Tierra y más energía necesitaremos para tirar del carro. 

Todo suma

Siempre se ha hablado de la altura y el peso de Indurain, pero claro, tenía una potencia sobrenatural. Existen algunas webs que te ayudan a calcular el peso global óptimo para llevar a cabo un buen ritmo, pero también podemos tener en cuenta el hecho de tener mantener una dieta sana, equilibrada y sobre todo energética. Ya hablamos en el artículo anterior sobre la importancia tanto de la hidratación como de la alimentación y su influencia en nuestras salidas. 

Corre con la bici que te venga bien a ti, la que sea más adecuada para tu tipo de salida y tu tipo de cuerpo, cuídate y cualquier duda, pásate por la tienda y te asesoraremos. ¡Salud, y a pedalear!